viernes, 4 de abril de 2014

El taller del artista un templo sagrado y mágico

Por Edwin Velázquez Collazo

San Juan, Puerto Rico – Como espectadores y amantes del arte constantemente visitamos  museos y galerías para disfrutar de eso que llamamos una obra de arte. Ese objeto creado por los artistas, ya sea  una pintura, un grabado, una escultura, un dibujo,  que tanto nos transporte a recuerdos o experiencias nuevas en la vida. Vemos la obra acabada o finalizada y nos imaginamos muchas veces la manera en que el artista la realizo. Nos despierta la curiosidad  y fantaseamos como el artista produjo tanta belleza, preguntándonos finalmente de donde sale ese objeto mágico que nos hechiza y transporta  a mundos nuevos. 

Pues ese lugar maravilloso se llama a veces “espacio”, del latín “studium” y del italiano “studio, y que en francés es llamado “atelier” de donde proviene la derivación de “taller”, un lugar con cualidades casi mágicas y extraordinarias donde brota la creatividad  del artista. 

El taller de Jackson Pollock

Los  talleres se asocian con los gremios y tiene su origen en la Edad Media, pero, según la historia del arte es a lo largo de los siglos XIX y XX  que prolifera el concepto de taller para designar el lugar donde trabaja un artista. El taller del artista como comúnmente le llamamos a ese mágico lugar donde están reunidos todos lo instrumentos de trabajo del artista, pinceles, pinturas, caballetes, “canvas” o lienzos, libros, fotos, objetos, revistas y artículos  de periódicos entre otras  cosas que como un gran baúl lleno recuerdos, imágenes, ideas y sueños  será el altar para el nacimientos de sus obras.

Son muy pocos los amantes del arte que tienen la oportunidad de  ingresar a este  sitio donde  el artista pasa en la soledad  muchas horas y gran parte de su vida en la tarea imprescindible  de crear. Siendo un privilegio poder observarlos en su momento de creatividad, conversar con ellos, ver de cerca sus elementos  y ambiente de trabajo.

El taller de Francis Bacon

Un lugar cuasi sagrado donde el artista como alquimista cae hechizado por el canto de las musas y convierten desde un papel  un lienzo blanco u objeto en un discurso lleno formas para interpretar.  Pero para otros es  el lugar donde el  “monstruo” se enfrentaba a sus fieras.

Es algo muy personal que se va haciendo poco a poco, con cariño, con obras,  en una especie de caja de sueños. Un lugar donde cada cosa es parte del artista en un proceso productivo de la obra de arte ademas de otros muchos factores que le dan forma a ese espacio llamado taller. Es algo personal, marca la personalidad del artista, le transmite muchas ideas e imágenes, donde se siente su presencia  y donde cada elemento que hay es un reflejo del artista. Es ese rincón y lugar íntimo e importante para entender el mundo del artista y las obras que el  haya realizando a lo largo de toda su vida. La poética del lugar nos dará una explicación del lenguaje de las obras allí realizadas. Si él artista se identifica o se adapta realmente con su taller nos dará una interesante arqueología para entender la identidad  de sus obras ya que las  mismas llevaran marcada dónde fue hecha, en dónde se elaboró cada detalle, donde fue producida.

Sin lugar a duda los propios artistas han elevado sus talleres  a la categoría de templos de la creación, ese mundo inmerso a veces en un increíble caos que se convierte en su propia extensión y que  refleja bastante la personalidad del artista. El taller del artista es un mundo propio, donde se elevan  sus egos sin complejos, los éxitos y los fracasos, es donde brota el genio creativo y lugar donde convive con  las  verdaderas protagonistas: sus obras. 

El taller de Marc Chagall

El taller de Eduard Munch 

El taller de Andy Warhol

El taller de Alexander Calder

El taller de Francis Bacon

El taller de Francis Picabia

El taller de George Braque

El taller de Giorgio de Chirico

El taller de James Rosenquist

El taller de Jean-Paul Riopelle

El taller de John Singer Sargent

El taller de Man Ray

El taller de Roy Lichtenstein

El taller de Miquel Barceló

El taller de Toulouse-Lautrec

No hay comentarios.:

Publicar un comentario