lunes, 31 de marzo de 2014

Graffiti en Puerto Rico: ¿Un problema de contaminación visual?

Por Edwin Velázquez Collazo

En años recientes hemos vistos un auge y proliferación del graffiti  y el mural  como expresión artística a través de todo Puerto Rico. El mismo ha estado de moda e inclusive se han celebrado varios festivales internacionales.  Debido a la crisis económica que azota al país hemos visto un aumento de edificios abandonados que se han convertido en lugares idóneos para dicha expresión  artística.

Debo señalar que existen dos tipos de expresiones grafistas: el primero lo denomino arte callejero o “Street Art” que a veces cae dentro del arte vandálico. En el predomina el uso de la pintura en aerosol y se realiza mayormente en muros o paredes de lugares públicos y privados de manera clandestina, mayormente son realizados por jóvenes con aptitudes artísticas.  El segundo  lo determino el Post-Graffiti o “Arte Urbano” donde se mezclan las técnicas en aerosol tradicionales del graffiti con las técnicas de la pintura mural, vertiente predominante hoy día en el arte urbano local, muchos de ellos son realizados por jóvenes que han obtenido una formación artística de nuestros centros universitarios de arte.

Tenemos que preguntarnos si esta manifestación artística podría estar convirtiendo al área metropolitana y nuestros centros urbanos en futuros lugares con un alto contenido de contaminación visual ante la proliferación de los mismos en nuestro entorno urbano. Frecuentemente los vemos en fachadas de edificios públicos y privados, cortinas corredizas de locales comerciales y en paredes de edificios abandonados. Me pregunto si no estamos llegando a una saturación de los mismos.

Gaffitero: RipMan Writer

Hoy día una de las  grandes contaminaciones derivadas por el hombre en la sociedad ha sido la contaminación visual ocasionada sutilmente por algunos medios de comunicación a través las grandes anuncios, rótulos, “billboards” y pasquines o carteles que encontramos a diario en las avenidas, expresos y paredes de edificios. Todos los días nos enfrentamos como caminantes o conductores a una impactante sobrecarga visual perjudicial para la salud a la cual ahora le hemos añadido los graffiti o arte urbano.

A los elementos arriba mencionados debemos añadirles también cables, postes, antenas y otros elementos visuales que provocan cambios en una zona, afectan a la salud de individuos y en algunos casos accidentes automovilísticos a causa la distracción y del “stress visual”  como resultado de encontrándonos con esta gran cantidad de agentes contaminantes visuales en aéreas reducidas urbanas.

Me pregunto si algunas de estas imágenes funcionan como estímulos agresivos a los que son expuestos los transeúntes diarimente de forma abusiva sin ningún tipo de filtro o defensa a su espacio visual.

Mural de Abey Charron
Foto de Gazir-Sued

No cuestiono la legalidad o ilegalidad del graffiti, tampoco su aportación como medio artístico, sino trato de analizar si el arte a través del graffiti puede convertirse potencialmente en un contaminante visual adicional  de gran impacto psicológico y de salud dentro de la sociedad puertorriqueña si llegamos a un punto de sobresaturación. 

Debemos comenzar a analizar si la proliferación de esta manifestación artística en vez de embellecer nuestra sociedad se podría estar convirtiendo en un problema y contaminante visual más de nuestro grotesco entorno urbano.

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