jueves, 16 de marzo de 2017

Reflexión sobre la mujer artista puertorriqueña en la apertura de la exposición “Bravas”

Grisselle Soto Vélez en la apertura de la exposición “Bravas” en la Sala de Arte de la CEE

Por: Grisselle Soto Vélez, MFA

Era el año 1854, año en que se registra la participación de las mujeres artistas Amalia, Magdalena y Asunción Cletos Noa en la Feria de San Juan. Hijas del también pintor, Juan Cletos Noa (Cotto, 2002). Si bien existe evidencia de otros artistas antes de esa fecha hasta el momento no se tienen registro de otras mujeres artistas en Puerto Rico. Sus temas predilectos eran los temas religiosos aunque ya ese no era el tema de boga, pues debido a los nuevos intereses sociales, era preferible pintar retratos. Así que aquí vemos los primeros indicios del espíritu de artista de la mujer puertorriqueña, pintando lo que quiere pintar fuera de  las exigencias del mercado. ¡Había que ser BRAVAS!!

Las hermanas Amalia, Magdalena y Asunción Cletos Noa también, abrieron una Academia de Arte la cual permaneció abierta por muchos años, lo que quiere decir que la educación del arte en Puerto Rico comienza con 3 tres rostros de mujer. Pero esa información no es visible a nuestra conciencia por que siempre a quien siempre se menciona es uno, su padre.

En 1880 encontramos a  María Eulate de Mayagüez, músico y pintora. Estudió en Madrid y viajó por varias partes de Puerto Rico. Fue reconocida en revistas de la época que destacaban los saberes que debían mostrar las mujeres, porque así lo hacían los países civilizados (Cotto, 2002). EN el campo de la educación escolar para la misma fecha  en 1880 el Decreto de Despujol dictaba que los varones de escuela superior tomaran cursos de geometría, dibujo lineal, y agronomía. Las niñas de elemental y secundaria tomarían dibujo lineal relacionado a tareas del hogar. Nótese cómo los estereotipos de género se asignan según los roles sociales desde los primeros años de vida y se insertan como leyes en el currículo escolar.


Obra de la Dra. María Cadilla de Martínez

En 1888 aparece Amparo Fernández Náter, pintora y escritora por mérito propio, dicta una revista de época, ya que era fácil pensar que la gente dijera que era Buena con la pluma y el pincel por ser hija de Manuel Fernández Juncos (Cotto, 2002). Pero es precisamente este escritor puertorriqueño el primero que produce un discurso de género igualitario de la mujer puertorriqueña al decir: A un país se le reconoce por cómo trata a la mujer.

En 1899, las Leyes Escolares del Dr. Eaton establecen en el sistema público la enseñanza de dibujo y cerámica, cuando el maestro pueda. Hacia los años 1900 Francisco Oller era ya un artista reconocido en Puerto Rico a la misma vez que era profesor de la Escuela Normal, encargado de preparar a las maestras que ofrecerían aquellas clases de dibujo y cerámica de las Leyes Escolares de Eaton. Además, tenía un taller privado exclusivamente para mujeres, donde llegó a atender más 100 mujeres, sin embargo es a Ollera quien se le recuerda. ¿Dónde quedaron todas aquellas mujeres? Al agruparlas en un número, éstas pierden identidad y una vez más, se hacen invisibles a la conciencia del lector.


Grisselle Soto Vélez en compañía de sus estudiantes en visita al taller de 
Noemí Ruíz y María E. Somosa (QPD), grandes artistas y educadoras del arte.

Hacia 1908 aparece en escena María Cadilla, arecibeña, quien fuera a Washington a estudiar pintura y a quien todavía hoy, su familia lucha por que se le reconozca como pintora. Sin embargo, fue maestra de José Oliver a quien sí se le reconoce como pintor. Como ustedes observan, la historia de las mujeres artistas y maestras de arte es prácticamente invisible.

Y ustedes dirán, ¡Sí yo sé de Myrna Báez, Luisa Géigel, HaydeéLanding, Consuelo Gotay, y Ma. Emilia Somoza (fundadora de la Escuela Central de Artes Visuales y el MAC). El museo de la Universidad de Puerto Rico y del Recinto Universitario de Mayagüez fueron impulsados por mujeres, entre otras de distintas generaciones, hasta el presente.

Pero la historia todavía no es justa. Ciertamente, ¡¡la mujer artista puertorriqueña tiene gran resiliencia!! Porque con lo que sabemos hoy, con estos datos que seguramente muchos de ustedes y yo desconocíamos, podemos deducir que debieron ser muchas mujeres más: haciendo arte y criando una familia, haciendo arte y trabajando en alguna fábrica, haciendo arte y educando, haciendo arte y luchando contra una cultura del arte dominada por hombres.

Mujeres que han sido y SON:   ¡BRAVAS!!


Apertura de la exposición “Bravas” en la Sala de Arte de la CEE

Me han solicitado que realice una reflexión y comienzo con la siguiente pregunta: ¿Cómo podemos enseñar a las siguientes generaciones a vernos como iguales sino empezamos hoy? Una reflexión no es otra que reconocer aquello que hemos hecho mal para aprender de ello y corregirlo. EN nuestro, corregirlo con la aspiración de no tener que llamarnos mujeres artistas como un reclamo de un derecho a la igualdad, sino llamarnos artistas y punto. ¿Acaso los hombres convocan a la exposición de hombres artistas? Se pierde mucho tiempo y energía creativa y vital que coloca a las mujeres que hacen arte en una marcada desventaja. Es por ello necesario en los tiempos posmodernos elaborar nuevos y diversos discursos entre los cuales se encuentra la deconstrucción conceptual del género que cuestionen este constructo e inviten a nuevas respuestas. Les invito a tomar conciencia de la invisibilidad de la mujer en la historia del arte y la educación del arte puertorriqueña y a tener la voluntad de ACTUAR para cambiar la historia.

Por eso quiero felicitar la unión de voluntades de la Asociación de Artistas Plásticos de Puerto Rico y a la Comisión Estatal de Elecciones al hacer esta exposición, porque no somos invisibles. Exposiciones como ésta escriben la historia de todos y reivindica a las mujeres que trabajamos en el arte y enseñamos arte.

¡Gracias a todos por los presentes por estar aquí celebrando que hemos sido y seguiremos siendo:

¡¡BRAVAS!!

Grisselle Soto Vélez es Profesora de Educación del Arte en la Escuela de Artes Plásticas y Diseño. Posee un Bachillerato en Gráfica y Educación del Arte de la misma institución. Además una Maestría en Diseño Gráfico y Comunicación Visual de la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente termina su disertación doctoral sobre la educación del arte en tiempos de la posmodernidad y neuroestética en la Universidad Interamericana de Puerto Rico.





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