viernes, 25 de noviembre de 2016

Reveladoras Observaciones Nocturnas de Raúl Esterás

Agujero, 25" diámetro, Madera/ metal/ pintura

Por Lic. Luis Cotto Román / Abogado de una firma legal en Puerto Rico,  coleccionista y amante del arte.

Desde niño, Raúl Esterás se ha cobijado con el manto de la noche por interminables horas, regodeándose en la quietud y la placidez de ese insondable espacio externo de penumbras, refulgentes destellos de luz, y mundos desconocidos que ubican en regiones más allá de su muy vívida imaginación.  Esterás inclina su oído a los “sonidos del silencio” y busca en el firmamento atisbos de su humanidad y su lugar en el universo. Mirando hacia afuera ha descubierto lo inevitable que resulta redondear ese proceso de exploración con la más retadora búsqueda: la de su yo interno.  Así se permite descubrir sus propias penumbras; dejarse irradiar por sus destellos de luz; y tratar de acercarse a la comprensión de los mundos desconocidos que puedan residir en las honduras de su ser.

En lo estático y silencioso de la noche, como él mismo describe la atmósfera en la parte final del día, Esterás incursiona en el cuestionamiento más inquisitivo sobre la razón de ese mundo tan avasallador y misterioso, mientras reconoce su finitud sin soslayar su convicción de que su ser finito es parte de un universo infinito. Con diestra ejecución y carácter visionario, el artista ha sido capaz de materializar en sus obras esas inquietudes esotéricas, filosóficas y de teoría científica que, por abstractas, le resulta un reto mayúsculo insuflarles concreción a través del trabajo artístico.  No puedo dejar de hacer hincapié en lo admirable que resulta su gesta, pues sus preocupaciones y planteamientos existenciales son profundos y amplios, por lo que lograr traducir al mundo sensible lo que se halla en el mundo de las ideas que visita en la serenidad de la noche, es algo que el propio Platón hubiera descartado como inalcanzable.

















En busca de señales de vida, 24" diámetro, Madera/ metal/ pintura

No hay vano artificio ni efectismo gratuito en la obra de Esterás.  Sus objetos artísticos, que no admiten encasillamiento en un medio particular, pero que entroncan más fluidamente con la escultura, constituyen finas y exquisitas creaciones artísticas delicada y diestramente trabajadas en madera. Sus creaciones son extraídas por el artista de la madera y expuestas al relieve, con alternancias entre protuberancias y hendiduras; respetando el artista en el proceso el medio utilizado no obstante la imbricación del mismo con el metal, como es el caso de la utilización de tornillos y hierro. Esterás matiza ese maridaje de madera y metal con el más sobrio color negro evocador de esa noche cuyos enigmas intenta revelarnos.

Cada pieza que compone la muestra es expresiva, conceptualmente inteligente, densamente matérica, irresistiblemente delectable, y tatuada con el imprimátur del misterio y misticismo de esa noche en que Esterás vive sus mejores momentos y su más profundo ejercicio de auto-conocimiento.  Analizadas una a una, cada escultura revela una concepción e inquietud distinta que Esterás tiene sobre la noche y el espacio en que ésta se despliega.  Vemos en su elocuencia matérica en la madera efectivas alusiones a la superficie lunar o de algunos astros que hayan capturado su atención; su admiración por la sofisticada y avanzada tecnología utilizada para la exploración del espacio; la incógnita del ser humano sobre los “agujeros negros” o el “puente Einstein-Rosen”, que en esencia plantea una solución que viabilizaría, al menos teóricamente, el conectar dos regiones diferentes del espacio-tiempo, ello a través de un túnel que podía servir como atajo.  En fin, nada escapa al ojo curioso y fino intelecto de este extraordinario artista.

Infinito, 48x48", Madera/ metal/pintura

Antes de conocer su propuesta en “Observaciones Nocturnas”, mis sentidos habían quedado irremediablemente cautivados por la magia de la obra de Raúl Esterás.  Advertía que, incluso en obras en que la paleta resultaba más brillante cromáticamente que la de la presente muestra, el artista se mostraba particularmente diestro en transmitir preocupaciones de gran profundidad y dejaba traslucir un velo de misterio en cada propuesta.  Su obra me resultaba en extremo poderosa por sus expresivas texturas; sus niveles y desniveles; simetrías y asimetrías; el atractivo contraste de madera, metal y pintura; y, al mismo tiempo, por la forma en que Esterás podía conjugar esos elementos que parecen ser a simple vista nada más que material, en creaciones que desarrollan una mente y voluntad propia al punto en que inquietan al espectador de un modo decisivo, profundo e inteligente.  Ciertamente, aunque ya había estado en contacto con la obra del artista y admiraba la misma, aguardé con entusiasmo y alto sentido de anticipación su propuesta en “Observaciones Nocturnas”, pues en mi ánimo no albergaba duda de que sería el beneficiario de una propuesta retadora, lúcida y coherente.



Vínculos, 48”x56", Madera/pintura

Su lenguaje tan avanzado y personal en la escultura anuncia que sus influencias, si bien innegables, sencillamente constituyen parte de la materia prima con la cual Esterás ha construido un concepto artístico único y singular, inconfundible con el de cualquier otro artista. Como buen autodidacta que sabe que dicho calificativo no es sinónimo de ausencia de estudio, sino del más serio estudio fuera de las estructuras lectivas tradicionales, el artista reconoce sus afinidades e influencias, ello aunque comenzara trabajando de una manera intuitiva cuando afortunadamente cayeron en sus manos pedazos de madera y metal con los que fue forjando su lenguaje artístico hasta llegar a la madura expresión con la cual nos deleita en esta muestra.  Una vez identificadas esas afinidades, se nutrió de las propuestas de los artistas que detentaban similares preocupaciones formales y conceptuales a las suyas, como es el caso del italiano Alberto Burri, quien utilizó en su obra materiales modestos y diversos en la mejor tradición poli-materialista italiana, perfilando varios efectos materiales y ampliando los límites de la pintura plana. Advertimos, además, particulares congruencias con el finísimo Constructivismo de Tatlin y Lissitzky. A nivel local, nos llega a la mente la obra de Lope Max Díaz, exponente de la segunda generación de artistas abstractos puertorriqueños, quien integró a la pintura elementos asociados con la escultura, ampliando los límites de la pintura de un modo similar a como Esterás acomete hoy día la tarea de ampliar nuestra concepción de lo que es, y debe ser, la escultura como medio.

José Bonilla Ryan, Sin título, CIRCA 1990s
Oleo sobre masonite, 41 ½ x 27 ¾ inches
Jiménez – Colon Collection 

Una asociación, sin embargo, que me resulta inevitable al apreciar el trabajo de Esterás, y la cual no he podido borrar desde que visité su extraordinaria muestra en The Art Room, es la que hago con  la obra del legendario José Roberto Bonilla Ryan, ya desaparecido, quien a través de su pintura exploró el mundo de las lunas y el poder misterioso y alucinante de su fulgor y su energía en el ser humano.  Bonilla Ryan desarrolló una iconografía lunar de gran impacto visual y anímico; de una fuerza expresiva sin parangón y una eficaz representación plástica del influjo de la luna sobre el ser humano, el cual muchos pueden entender mejor en estos días, cuando nos ha sido dado el  poder maravillarnos con lo que ha sido llamado la “Súper Luna”. Este fenómeno, que se desarrolla el mismo día en que plasmo por escrito estas reflexiones, se configura por una luna en su fase llena y con particular cercanía a la Tierra en su movimiento elíptico, presentándose al ojo humano cerca de 14% más grande y 30% más brillante de lo habitual, en una magnitud y brillantez no vistas desde el 25 de enero de 1948 y que no se podrá apreciar de modo similar sino hasta el 25 de noviembre de 2034. Al igual que Bonilla Ryan, Raúl Esterás ha mostrado la sensibilidad de sumergir su talento y visión artística en experiencias y misterios de la naturaleza que otros evaden por la magnitud del reto que representa abordar y hacer tangibles esas experiencias y misterios.

Infinito. II , 48”x48", Madera/metal/ pintura

En otro punto de convergencia con Bonilla Ryan, Esterás revela su genio a fuerza de puro talento y un inquebrantable compromiso con su oficio, ideario que les garantiza a estos humanistas y filósofos de las artes el abandonar la zona reservada a los secretos mejor guardados del arte patrio.  Sencillamente, la monumentalidad de sus propuestas impide que éstas permanezan en la quietud y el silencio que Esterás tanto valora para encontrarse con sus musas y con las inquietudes que mueven su trabajo creativo. Para ambos artistas, la fuerza de su mensaje se erige como objetivo principalísimo, sobre cualquier consideración de reconocimiento personal. Al no comprometer la integridad de su mensaje, artistas como ellos desarrollan la paciencia para que la gente los reciba en el tiempo debido, no cediendo a la tentación de diluir sus propuestas en aras de que las mismas sean acogidas con mayor celeridad y el mercado los abrace por el ofrecimiento de obras más comerciales. Cuando se opera impelido por grandes y profundas convicciones, el resultado inevitable es la producción de obras de peso y trascendencia.

Con “Observaciones Nocturnas”, Esterás se presenta en el panorama artístico puertorriqueño como un talento auténtico, maduro, y con un cuerpo de trabajo consistente en la calidad que le ofrece al espectador.  En una feliz coincidencia, de manera simultánea dos artistas jóvenes de peso y un lenguaje muy propio en sus respectivos medios, mantienen exposiciones que constituyen sin duda alguna la delicia de los amantes del buen arte.  En la Galería de la Universidad del Sagrado Corazón, Melvin Martínez ofrece “Silvestres”, muestra en que despliega telas blancas esencialmente monocromáticas de gran densidad en el pigmento y con efectos cuasi escultóricos con alusiones a finísimos textiles, explorando en el proceso los límites de la pintura y la relación del artista con el medio.  Por su parte, en The Art Room, Esterás nos obsequia unas inteligentes y cautivadoras “Observaciones Nocturnas” en que la escultura cuestiona sus propios límites, dialogando con la pintura, la poesía, la filosofía y la ciencia, expresando íntimas musitaciones que sólo se revelan con claridad a través del negro manto de la noche.


Los 4 Astros, 17x17", Madera/ metal/ pintura

Observaciones Nocturnas se mantendrá en exhibición en The Art Room, en la Calle Navarro #53 en Hato Rey, hasta el 30 de noviembre de 2016.  Para más información, puede comunicarse al (787)962-3443.

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