lunes, 12 de septiembre de 2016

‘’La impertinencia de la pertinencia’’ Ismael Figueroa en el Museo de la Historia de Ponce



Por Humberto Figueroa - Curador, activista cultural

El gran sonero mayor de la música popular lleva como apodo “Maelo”. Se trata de Ismael Rivera de Santurce.  Ponce cuenta con otro Ismael y este hace arte visual en dimensión mayor también. Se trata de Ismael Figueroa un artista de la poética visual. Estos dos mulatones marcan territorio en el espacio cultural desde una actitud irreverente hacia la vida. Desafiantes desde el registro artístico honran su fundamento patrio con los lenguajes artísticos. Maelo, el sonero, se expresa desde la clave y la poética de la palabra improvisada que remite al asunto de la casa, de la calle, del corazón. Maelo, el pintor, nuestro Ismael del sur, con su acertado juego metafórico desde las formas plásticas.



La exposición en la Casa Zapater del Museo de la Historia de Ponce, ‘’La impertinencia de la pertinencia’’, en su título ya anuncia el enfoque del artista decidido a cucar el ojo y retar el pensamiento de sus espectadores. En esta ocasión, prefiere un decir desde la escultura en la que las tallas en madera se combinan con elementos metálicos u otros materiales. Algunas piezas son cabezas, o sea, rostros que en casi todos los casos nos confrontan desde una frontalidad. Proyectan a su vez una serenidad en las expresiones faciales y desde miradas a su interior. Algo dicen de estar y mirar negándose a ver el panorama ante ellas.  Otras piezas son ensamblajes alusivos a juegos, alude a  escenarios de guerras y conflictos en planos que significan las cartografías de la violencia. La justicia y la ausencia de ella para ciertos sectores de la sociedad se expresa desde una construcción que apunta al delicado equilibrio del balance en la vida. El hambre se viste de mantel y queda pintado en la pared.



Ismael Figueroa es artista reconocido por sus retratos al carbón y por sus pinturas.  Desde el retrato y la pintura, el artista se ubica en el espacio de la calle, la barra, el café y la galería para demostrar su virtuosismo en el manejo de un medio blando que le permite recrear los rasgos fisonómicos de sus modelos o figuras de la historia nacional. Maneja el carbón como el alfarero que moldea con el barro; en la pintura juega con soltura desde transparencias y pastas que el medio pictórico provee. En ese sentido formalmente, Ismael Figueroa, demuestra un dominio extraordinario que lo ubica en un nivel especial entre los artistas puertorriqueños. En su trayectoria ha evadido permanecer en las zonas comunes del arte regional. Como el sonero inquieto, este Maelo anda en afán de descubrir y deslumbrar desde temas y conceptos alusivos al acontecer inmediato, evadiendo todo acercamiento a la estética nostálgica de la cultura del quinqué. La escultura como medio le ha facilitado el sentido de trabajo lúdico que lo conduce a la elaboración de obras de presencia metafórica. En sus títulos nos recuerda al maestro de la gráfica José Rosa y su santoral perverso encabezando la serie San Cocho. Fiel a su banco de referentes inmediatos e insertado en un tiempo de reemplazos por alto consumo, rescata objetos de fabricación industrial y en su hacer los deshace de su funcionalidad. A un año del centenario de la creación revolucionaria de Marcel Duchamp, “La fuente” (1917), que exalta para siempre el readymade en los espacios museográficos, el artista desde “La impertinencia de la pertinencia” le hace un reconocimiento sureño a esta figura internacional del arte contemporáneo.



Como un creador de su tiempo ubicado en su geografía familiar, Ismael Figueroa, demuestra la fructificación desde sus estudios en la Escuela de Artes Plásticas de Puerto Rico. Encarna a su vez la conciencia de la diferencia entre la producción plástica del norte y sur de la Isla. Quien no conoce suficiente pensará que con la proximidad entre esos dos polos no puede haber diferencias y dinámicas distintas. Que si las hay y muy dramáticas. Ismael Figueroa en su hacer artístico funde de ambos ejes culturales.  Hombre cultivado y receptivo a nuevos modelos, se nutre del arte desde fuentes internacionales como corresponde a un hombre inquieto y ávido de adentrarse y adelantarse como artista con un discurso pertinente al acontecer actual. Las obras en sala pueden estudiarse como ejemplos de un arte  de compromiso social. Implica eso que cada detalle en las obras carga un significado alusivo a los grandes, medianos y minúsculos retos que confrontamos como sociedad.



La relación en los títulos de las obras son de por sí claves que ayudan a adentrarnos en algunas lecturas que el artista provee y otras que quedan abiertas a interpretaciones tan vastas como nuestras capacidades de ver y entender sin límites ni restricciones.  El proceso de aprecio de esta oferta artística es una lección en crecimiento desde la perspectiva individual y colectiva. Ismael Figueroa demuestra el aplomo que corresponde a una etapa de madurez, con la levedad desde el humor de la sátira y la crítica y con un registro plástico acertado desde su poética puntual.

Hay un sonero mayor de Santurce y hay un maestro mayor de la plástica en Ponce y los dos se llaman Maelo.


La exposición ‘’La impertinencia de la pertinencia’’ de Ismael Figueroa se exhibirá hasta el 30 de septiembre de 2016  en el Museo de Historia de Ponce  localizado en la Calle Isabel # 53, esquina Mayor, en Ponce Horario: Lunes a viernes, 10:00am - 6:00pm. Para más información puede comunicarse con la Oficina de Museos Municipales al teléfono 787-844-7071 

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