jueves, 11 de junio de 2015

Parte 1: La representación del negro o afropuertorriqueño en las artes plásticas de Puerto Rico - Sus Inicios



Por Edwin Velázquez Collazo

La historia del hombre negro se inicia en Puerto Rico a partir de 1509 cuando llegan a la isla  los dos primeros hombres negros, que pertenecieron al conquistador Juan Ponce de León,  dos negros libres llamados Juan Garrido y Pedro Mejías. Desde entonces comienza a escribirse  la historia sobre la aportación y herencia africana en la sociedad puertorriqueña. Sin embargo la percepción de esa  aportación  en  nuestra cultura  a veces  ha tenido carácter de invisibilidad, ignorado o relegado a un segundo plano  cuando la misma  ha influenciado nuestra  música, danza y baile, lenguaje, gastronomía , política y artes plásticas. Convirtiendo  quizás a la raza negra como la de mayor  aportación  en la construcción  del ser puertorriqueño.

José  Campeche (1751-1808)

La aportación  de la imagen del negro en el arte puertorriqueño  comenzaremos a verla  ya para el siglo XVII con el inicio de las artes plásticas puertorriqueñas  que se debe gracias  a un afrodescendiente mulato  llamado José  Campeche (1751-1808),  el primer artista plástico nacido en la isla,  considerado actualmente como uno de los mejores artistas rococó en las Américas. Su padre  fue  Tomás Campeche, un esclavo liberado nacido en Puerto Rico y su madre María Jordán procedente de las Islas Canarias.  Recibió su primera educación por parte de sus padres así como filosofía,  latinidad, música (oboe, el órgano y la flauta)  y anatomía (para la práctica de sus dibujos)  en el Convento de los Dominicos. Campeche fue un artista autodidacta en sus inicios hasta 1775 luego cuando llega desterrado a la isla por tres años  desde España el pintor Luis de Paret se convirtió en su amigo y tutor que lo instruyo en las técnicas de la pintura.

A través de la obras de Campeche comenzamos a ver la representación del negro en el arte puertorriqueño hecho que podemos apreciar  en  la pintura “El Exvoto de la Sagrada Familia” (1778 al 1780) donde la sagrada virgen está acompañada por tres esclavas negras la cual es considerada una de las obras más temprana, de la que se tiene conocimiento, en la que Campeche pinta personas negras. Aunque su obra mayormente son retratos y temas religiosos también observamos como en una de sus pinturas más representativas como lo es  el "Retrato del Gobernador Don Miguel Antonio de Ustariz" (1790) el artista retrata obreros mulatos y negros cargando carretas, cavando la tierra con picos y palas en la preparación del suelo para instalar los adoquines en una calle del viejo San Juan.

El exvoto de la Sagrada Familia c. 1778 al 1780, Óleo sobre tabla
Colección del Instituto de Cultura Puertorriqueña.

"Retrato del Gobernador Don Miguel Antonio de Ustariz" (1790), oleo sobre tabla
Colección del Instituto de Cultura Puertorriqueña 

Debo que señalar que Luis Paret y Alcázar (1746-1799) durante su estadía en Puerto Rico entre 1776 a 1778 realizo un dibujo sobre una esclava de la isla que luego fue realizado en grabado por el  grabador madrileño Juan de la Cruz Cano y Olmedilla (1734 -1790). Este grabado fue realizado para la  serie "Colección de Trajes de España tanto antiguos como modernos que comprende todos los de sus dominios" Madrid: Casa de M. Copin, 1777

“Esclava de Puerto Rico” (1777-1778)
grabado de un dibujo realizado por Luis Paret y Alcázar (1746-1799)

José Campeche, Diseño de Uniforme de miliciano moreno de Puerto Rico, c. 1785.
AGI MP—Uniformes 113. Ministerio de Educación -Archivo General de Indias

Además del grabado de Paret  también existe una bella ilustración atribuida a José Campeche realizado para la época de 1785 de un uniforme de las  “Milicias de Morenos Libres de Puerto Rico”. Estas milicias estaban formadas por mulatos y negros libres, una de las más importantes   fue la Compañía de Morenos de San Mateo de Cangrejos (Santurce)  compuesta por 55 soldados mulatos y negros quienes fueron determinantes para derrotar el intento de los ingleses de capturar la Isla de San Juan de Puerto Rico en 1797.  Aquel triunfo de milicianos sobre los ingleses es considerado por algunos historiadores el primer atisbo de afirmación nacional puertorriqueña.

Ya  para la segunda mitad del siglo XIX continuamos viendo la representación del negro  en la obra del artista criollo Francisco Oller (1833-1917), considerado el único pintor latinoamericano que influyó en el desarrollo del impresionismo, quien expresaba a través de su estilo realista e impresionista sentimientos muy fuertes contra la esclavitud, el racismo y el abuso inhumano de los esclavos lo cual podemos observar a través de obras como “La Escuela del maestro Rafael Cordero” (1890-92) donde Oller quiso  exaltar la figura de este  negro tabaquero y zapatero que en su taller del Viejo San Juan daba clases a los niños negros y blancos de la ciudad capital., "El Velorio" y la obra perdida "El negro flagelado" (Imagen  donde se observa algunos esclavos que presencian el castigo de uno de sus compañeros y la súplica de una esclava negra. Según algunos historiadores del arte  la obra fue exhibida en el "Salon des Refusés"  en 1875 y existe una fotografía del mismo  en la Bibliotheque Nationales de París).

"La escuela del Maestro Rafael" (1893)
Colección del Ateneo Puertorriqueño

El Velorio, c. 1893, óleo sobre tela
Colección Museo de Historia, Antropología y Arte UPR


Francisco Oller plasmo a través de sus obras su visión acerca del negro en la isla dejando representaciones  del mismo en otras pinturas como: 


Hacienda Aurora, 1898, Óleo sobre lienzo.32 x 55,8 cm.

Colección Museo de Arte de Ponce


La Ceiba de Ponce, 1888, Óleo sobre lienzo, 18 1/2" x 27"
 Colección Museo de Arte de Ponce. Puerto Rico



 Hacienda La Fortuna, 1885. Oil on canvas, 26 x 40 in. (66 x 101.6 cm). 
Brooklyn Museum, Gift of Lilla Brown in memory of her husband John W. Brown

Para finalizar esta primera parte dentro de esta representación del negro  en nuestro arte debemos señalar el autorretrato realizado por Pio Casimiro Bacener (1840-1900) quien nació en San Juan, donde su madre una esclava, le dio el apellido de sus  propietarios la familia de José María Bacener. El artista fue discípulo de Francisco Oller a finales del siglo XIX en su escuela de arte. Según los historiadores Pio Casimiro Bacener  en el momento en que se casó en 1868, pudo haber sido liberado por sus propietarios o comprado su propia libertad.

Autorretrato, 1894 oil on wood, 11 7/8 “x 9 ¾”
Smithsonian American Art Museum / Teodoro Vidal Collection

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