lunes, 25 de mayo de 2015

Heryk Tomassini - Undressing Class

“Exotic blend”, fabric leftlover wood stretchers, 20”x 16”(frame size) 2014-15

por Pedro Vélez - Artista/Critico Miembro de AICA-USA

El  vestirse  elegante  o  el  vestirse  informal.  Esa parece  ser  la pregunta  metafórica  presentada por Heryk Tomassini con su exhibición my “SWEATSHOP” bitch...!!!.  Lo retórico del trabajo de Tomassini va más allá de las políticas del Fashion común y simple, ya que su trabajo nos argumenta  la  relación entre  las  densas  capas  socio-económicas,  la  cultura  de  los  grupos migratorios y la historia de la pintura y sus variantes, poniéndole así un énfasis a los problemas formales traídos por el grupo Supports/Surfaces.  

Para  contestarnos  estas  preguntas,  Tomassini  trabajó  con  “
guindalejos”  sueltos,  que  con  su formalidad y changuería peculiar son parte del vestir, de la joyería, los celulares, los muebles y demás.  Hay  gente  que  piensa  que  con  estos  colgantes  uno “pimpéa”  estos  objetos  para hacerlos  lucir  más  elegantes.  Algunas  protuberancias  del  cuerpo  humano  pueden  ser  vistas sardónicamente  de  la  misma  forma  en  que  vemos  los  “guindalejos".  Vistos  en  un  espacio  público, estos “guindalejos" humanos pueden ser percibidos como invasivos y ofensivos.  


Flowing by de caribbean waters”, fabric leftover acrylic paint on canvas, 72”x 48”, canvas size, 2013-15

Realmente los “guindalejos” esculturales de Tomassini son pinturas. Éstas se originan de las complejidades culturales y socio-económicas que existen entre Puerto Rico, su tierra natal, y los demás grupos de  migrantes que  habitan  en su  vecindario South Slope  en  Brooklyn,  New York.  El  artista  recolecta  remanentes  de  tela  que  consigue  en  las  fábricas  de  producción masiva  y  luego  las  cuelga  de  sus  cánvases,  preparados  por  sus  propias  manos.  No  hay ninguna  paleta  preconcebida.  Los  colores  son  dictados al  azar: lo  que  haya  encontrado,  por ende, lo que está de temporada. Luego utiliza estas telas para crear patrones, nudos, líneas, formas y figuras, acumulando así el producto en los cánvases estirados.

Su interés en las telas puede ser trazado a su abuela, quien trabajó en la gloriosa industria del tejido industrial durante los1940’s. Se cree que su compañía era una subsidiaria de Christian Dior en la isla. Durante esa era las mujeres comenzaron a ganarse el pan, gracias en parte por la  industralización  del  trabajo  de  la  aguja  en  el  Caribe.  Estas  fábricas  de  ropa  recibieron generosas exenciones de impuestos cuando Puerto Rico comenzó a atraer inversiones de los  Estados Unidos como parte del programa Operation Boot straps. Para la década de los 90’s la industria  de  la  aguja,  al  igual  que  otras  de  las  industrias  que  servían  como  motor  de  la economía local, se fueron secando.

Hoy en día, en esta era del Hipster, uno podría decir que la mayor diferencia entre la costura high  fashion  (haute  couture)  y  la  común  (basse  couture)  recae  entre  los  que  “curan”  ese lifestyle contra los que trabajan por el lado haciendo las piezas útiles de vestir. Sin embargo, en la realidad de Tomassini hay poco espacio para ironías. Él aprendió a adaptarse a su contexto económico y eso lo ayudó a poder ser un buen curador y ser un sabio a la hora de seleccionar lo suyo, por el lado, y sin importarle las tendencias de la moda.  


El haber venido de la clase baja en Bayamón, una ciudad con un linaje de reconocidos artistas de clase trabajadora, le sirvió al Tomassini como una fuerte base y fundamento. Desde sus 8 años  el  artista  recolectaba  materiales  que  utilizaba para  crear  muebles,  lo  cual  hacía  por necesidad  y  no  por  el  placer  de  acumularlos.  Tomassini  estudió  arquitectura  en  “La Politécnica”, lo cual pueden explicar su preciso cuidado con las líneas, aún cuando el uso de estos  materiales  descartados  por  otros  artistas  pudiera  resultar  en  una  estética  de  tipo Clusterfuck. Su influencias son fáciles de reconocer; Robert Rauschenberg, El Anatsui, Jessica Stockholder, Mark Bradford, Nick Cave.


“Let’s gets funky tonight (tribute to geaorge clinton)”, fabric leftover acrylic paint on canvas, 72”x 48”, canvas size, 2013-15 

Mi pieza favorita de la exhibición es quizás la más directa: Quinceañero at Community Center (Las Vegas, Cataño) 2014-2015. A pesar de que el nombre del vecindario sea “Las Vegas”, el entorno no  puede estar más  lejos a  la  realidad. No hay  brillo  ni  glamour  en  Cataño.  El  lugar está  en  ruinas,  abandonado  y  quebrado.  Un  pequeño  bonche  de  telas  color  rosa,  blanco  y naranja dan paso a una simple franja que parece trazada en la pared hasta llegar al tope de una mesa con un manto doblado color marrón. Es como si Heryk estuviera haciendo un regalo, tratando de brindar un sentido de clase y dignidad al ritual del Quinceañero. Y lo hace borrando las desigualdades entre las estructuras de clase y gustos.

Otros trabajos fluctúan desde lo formal hasta los personales. En la pieza Sun Cured (no incluída en el show) el artista parece rendirle homenaje a la manera de guindar a secar las hojas de tabaco como se hacía en el pasado. Al igual lo vemos en la pieza Flowing by the Caribbean  Waters (2012) con sus franjas color azul oscuro, rosa y crema formando un zigzag sobre un bonito canvas color teal que resulta en una abstracción maestra junto con sus densas capas horizontales.
       
Quizás  lo  más  llamativo  y  misterioso  del  trabajo  de  Tomassini  es  el  hecho  de  que  nunca sabremos la procedencia ni el propósito original de su materia prima, los “guindalejos”. En otras palabras,  el  artista  ha  desvestido  las  estructuras  de  clase para  producir  nuevas  piezas  a  lo largo del camino para vestir su propia perspectiva sobre
la economía. 



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