martes, 30 de diciembre de 2014

Algunos apuntes críticos sobre la relación Artista joven o emergente –Galero.

Por Oscar Pintado Rodríguez

Un tema que muy pocas veces se aborda fuera de los circuitos del arte es la relación galero-artista.  En esta corta reflexión  me voy a limitar a examinar esa relación con los artistas jóvenes o emergentes. Lo hago porque durante los últimos años he tenido la oportunidad de conocer y compartir con mucho jóvenes artistas plásticos. Además, he tenido contacto directo con las vicisitudes, obstáculos, frustraciones y alegrías de un joven artista muy cercano a  mi círculo familiar.

En Puerto Rico hay algunos galeros que a pesar de vivir de la producción y el talento de los artistas que representa, ni los aprecian ni respetan y muchas veces se apropian no sólo del trabajo sino también del dinero de la obra vendida. Conozco casos donde galeros inescrupulosos, haciendo uso de sus relaciones privilegiadas con los grupos de poder despojan a sus artistas del fruto de su trabajo. Lamentablemente, los artistas jóvenes o emergentes son los más vulnerables a este tipo de extorsión basada en el poder económico y político de ciertos galeros.

Esta situación es más común de lo que uno puede notar. Es así porque el joven artista por temor a ser aplastado por el poder económico o político de su galero no lo denuncia y se resigna a perderlo todo. Inclusive, se mantiene en esa relación de subordinación abusiva, de explotación y en ese círculo del maltrato, por  miedo a  que su galero, si está bien enchufado con esos círculos de poder o los coleccionistas  lo “apague". Es decir, le impida exhibir y vender su obra. Son muchos los casos en que esos galeros inescrupulosos no le pagan al artista a pesar de haber vendido y cobrado la obra o le paga con cheques sin fondos o simplemente se apropia de la obra y la vende para su beneficio. Se da también el caso en que el galero regala u obsequia la obra sin el consentimiento del artista o la vende por debajo del valor o la desaparece sin ofrecer o rendirle cuenta alguna al artista.

Mi recomendación a estos artistas jóvenes o emergentes, es que no le permitan a estos galeros inescrupulosos abuso alguno. Los invito a denunciar estas prácticas. Una forma de lograr respeto es la unión y solidaridad entre ustedes. No permitan  la explotación, el engaño, la mentira, el despojo de lo suyo, el irrespeto a su obra y a su persona. Tienen que defender su obra, su dignidad. Atrévase a defender lo suyo. Siempre tenga presente que hay vida más allá de su galero. Exija y reclame de su galero  respeto para su obra y para su persona. El respeto lo logra quien lo reclama. No olvide,  sin usted no hay arte. Es usted la pieza más valiosa del mercado porque  usted quien produce lo que su galero mercadea. Sin usted no hay  arte, galerías, coleccionistas ni  galeros.

Los artistas plásticos tienen que hacer más uso de   las redes sociales como instrumento de divulgación, abrir espacios de reconocimiento y para mercadear su trabajo. Ciertamente, con esas redes sociales   tanto la galería como el galero vienen  perdiendo  vigencia. Sin embargo, hay que reconocer que todavía tanto  la   galería como el galero  cumplen una función en el mercado del arte. Lo fundamental, para el artista es reconocer y tomar conciencia de la importancia de formalizar la consignación de su trabajo y la representación del galero,  mediante contrato que recoja  de manera clara y expresa las reglas que regirán esa relación.

Lamentablemente, nuestros legisladores no han entendido que el tráfico de arte  es un renglón más de nuestra economía  que amerita reglamentarse. Como expresó  una lectora recientemente,  “nuestros artistas emergentes viven lo que vivieron los artistas de décadas pasadas” o sea , esto que discutimos o denunciamos  no es un asunto nuevo. Esta  misma lectora lo resumió muy bien; “hay que organizarse y reconocer antes que nada la profesión del artista visual

Finalmente, debo reconocer y felicitar a los buenos galeros, qué sí los tenemos en este país; que son  aquellos que  respetan  y valoran, el trabajo de los artistas que representan  y que le imparten con sus ejecutorias seriedad y dignidad al oficio. En todo lo que yo  pueda ayudar como abogado a estos jóvenes que luchan por abrirse camino en un mundo tan difícil como las artes plásticas  estoy  disponible y  sin interés económico alguno.   

El autor es abogado con estudio abierto en Hato Rey,  especializado en Derecho Laboral y egresado del Departamento de escultura  de la Escuela de Artes Plásticas de Puerto Rico.  
  

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