domingo, 30 de noviembre de 2014

Robo de pinturas, esculturas, objetos de arte y patrimonio cultural en Puerto Rico

Por Edwin Velázquez Collazo

Uno de los mayores robos de nuestro patrimonio cultural ha sido llevado a través del saqueo, robo y destrucción de piezas  en los yacimientos arqueológicos (conchas, huesos, vasijas, petroglifitos, osamentas, cemis y cerámicas) de nuestra cultura taina. También  el saqueo y robo de la colección del Instituto de Cultura Puertorriqueña entre las décadas del  60 y 70 cuando  se prestaron obras y objetos de arte (santos tallados etc..) de la colección para adornar oficinas gubernamentales sin lo debidos procesos o registros y que hoy día  se encuentran extraviadas o en colecciones privadas.

 “La Virgen de Belén“ 
Robada de la Iglesia San José en 1972

Otro caso ocurrió en 1972 donde fue robada de la Iglesia San José del Viejo San Juan “La Virgen de Belén“una tabla al óleo proveniente de Flandes, que llegó a San Juan desde comienzos del siglo XVI. y que se atribuye a uno de los pintores flamencos primitivos más conocidos Rogier van der Weyden.  Y que hoy día no ha sido encontrada. Para la década de los ochenta se robaron varias obras  de la colección de sobre 450 obras de arte del Ateneo Puertorriqueño, desde nuestros primeros maestros, tales como Campeche, Oller, Frade, hasta los exponentes más contemporáneos, luego de pasar por los Pou, Marín, Rodón, Báez, Tufiño, Alicea y Cruz, entre otros. Las mismas fueron recuperadas posteriormente dos meses después cuando fueron depositaron en el techo de una parada de guaguas en Santurce.

En el 2009 un lote de obras de arte que sobrepasa los 100 mil dólares, de los reconocidos artistas puertorriqueños: Wilmer Colón, Wichie Torres, Luis González y Marcos Alegría, fue robado en la Galería Coatí de Dorado.  También recordemos  que ese mismo año se robaron 17 pinturas en óleo, 3 esculturas de bronce con sus pedestales, 60 tallas de santos de madera, diferentes libros y piezas indígenas de la colección privada del  artista y historiador de arte  Osiris Delgado. A quien también le hurtaron 133 cartas escritas por el prócer puertorriqueño Eugenio María de Hostos, valoradas en $960,000; una carta de Adolfo Hitler al dictador dominicano, Leónidas Trujillo, así como un poema inédito, escrito a mano por Federico García Lorca y el manuscrito original del poema El Contemplado, de Pedro Salinas.

Escultura de Ramón Emeterio Betances del escultor José Buscaglia robada en el 2006

Recordemos también  que en  año 2000 del vestíbulo en el Teatro de la UPR,  alguien se robó el Oscar que ganó José Ferrer, por su papel protagónico en la película Cyrano de Bergerac, en 1950, un hurto que hasta el día de hoy permanece sin esclarecerse. El robo de placas y piezas de esculturas en Puerto Rico ha ido en un aumento sin precedente y tienen como fin vender los materiales (bronce, cobre, aluminio) en algún centro de reciclaje, de los cuales existen muchos en Puerto Rico, debido al incremento en el costo de los materiales a raíz del crecimiento industrial de China. Para el 2006 fue robada una estatua hecha en bronce del prócer Ramón Emeterio Betances realizada en 1969 por el escultor José Buscaglia, que llevaba 36 años frente al Club Caborrojeño de Guaynabo quien la había donado al Ateneo Puertorriqueño la cual tenía casi diez pies de alto y más de mil libras de peso.

Otro robo de nuestro patrimonio cultural ocurrió en el 2008 cuando hurtaron 10 de los 12 faroles que databan de 1929, colocados en las columnas del Puente Martín Peña que conecta a Santurce con la Milla de Oro. También se robaron una placa que sí estaba comprobado que estaba en el puente desde 1939, y en la que incluso figuraba el nombre del entonces gobernador Blanton Winship, asociado a las masacres antinacionalistas de Río Piedras y Ponce de la década del 30.

Bastón  de Ramón Emeterio Betances
robado del Museo de las Américas en el 2010

Otras víctimas del saqueo han sido las esculturas de Tommy Olivencia y Héctor Lavoe que adornan la Plaza de los  Salseros en San Juan  las cuales les hurtaron las gafas o espejuelos. Además de las esculturas de Cangrejos del escultor Adelino González realizadas como parte de Proyecto de Arte Publico en la Ave. Ponce de León de Santurce los cuales le hurtaron las palancas  hechas en bronce y el robo de cuatro de las esculturas de bronce colocadas frente a la sede del Museo del Niño en Carolina

En el año 2010, señalamos dos hurtos que consternaron  la comunidad artística y que poseen un valor incalculable para el pueblo puertorriqueño el robo de un bastón que perteneció al prócer Ramón Emeterio Betances, Padre de la Patria que estaba siendo exhibido (en calidad de préstamo, ya que pertenece a la Universidad de Puerto Rico) ,de una sala del Museo de las Américas y el robo de tres pinturas  emblemáticas de la pintura de los siglos 18 y 19, dos de ellas del maestro José Campeche, y una tercera proveniente del taller del propio pintor y realizada por uno de sus discípulos de  la Galería Nacional del Instituto de Cultura Puertorriqueña. 

Obra de Jose Campeche 
robada en el 2010

Las tres piezas robadas entre el sábado 18 de diciembre y lunes 20  de ese año fueron: Virgen del Carmen, pieza del Taller Campeche, realizada por un discípulo del pintor José Campeche para el 1829. Se trata de un óleo sobre madera con inscripción y marco que mide unas 12 pulgadas por nueve pulgadas. La obra tiene un valor de tasación para seguro de $30,000;  La Virgen de Belén, conocida por Virgen de la Leche, porque es una representación de la virgen lactando al Niño Jesús. Fue pintada por Campeche en 1806. Es un óleo sobre madera de 12 1/2 pulgadas por 9 1/2 pulgadas. Con un valor para seguro de $80,000 y la Virgen del Carmen. Oleo sobre madera pintada por Campeche entre los años 1785 y 1809. Tiene un tamaño de 7 3/4 pulgadas con 3 3/4 pulgadas. Con un valor para seguro de $80,000.


Según la Licenciada Francés Santiago Cruz asesora legal del Museo de Arte de Puerto Rico en una investigación  que ella realizo entre  1999 y 2009 en los archivos  de robo domiciliario de la Policía de Puerto  Rico encontró que  no había una clausula que indicara  o identificara si el objeto robado era una  obra de arte poniendo en manifiesto  que no existen  agentes o una unidad dedicada a este tipo de robo sino que tampoco se han legislado leyes al respecto.  

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