jueves, 13 de noviembre de 2014

El pictórico bestiario en el gran “Zoo” de Emilio Arraiza

Por Edwin Velázquez Collazo

Este  artista de Vega Baja  nacido en 1969 no es desconocido en el ambiente de las artes plásticas puertorriqueñas en el cual viene exhibiendo colectivamente desde 1990. Con once exposiciones individuales en su haber ha desarrollado un exquisito y maduro lenguaje plástico. Pero no les hablare de su carrera artística, sino, de la más reciente serie de pinturas en pequeño y mediano formato donde los animales son los protagonistas desde una óptica moral. Un gran zoológico sacado de su pictórico corral bestiario y que me ha llamado la atención por su insinuante minimalismo figurativo.

Emilio nos presenta un mundo “orwelliano” donde podemos encontrar representados: el cerdo, la guinea, el oso, la gallina, el colibrí, el salmón, la rata, el rinoceronte, el perro, el conejo, el pez, el elefante entre otros participantes de esta rebelión de animales alentados por el pincel de este artista.

Al igual que el escritor cubano Nicolás Guillen nos presenta un “gran Zoo”, pero, este caso son animales domésticos y salvajes como metáforas pictóricas de la esencia humana. Vemos constantemente en ellas el simbolismo del huevo como origen de la vida en el mundo animal, del cual también somos parte la raza humana. En su peculiar bestiario Arraiza nos ofrece una exquisita serie con representaciones de animales reales en un estilo que raya entre el dibujo infantil y la ilustración posmoderna.

Unas pinturas donde se entremezclan  imágenes de animales sobres fondos mayormente monocromáticos invadidos a veces con enigmáticas huevos enteros  o yemas con claras como símbolos de vida o muerte, de lo que es y lo que fue. Un bestiario como advertencia de un mundo que se transfigura ante la amenaza del ser humano como el animal más destructivo en la humanidad. (Todas las obras son medios mixtos sobre lienzo)

















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