martes, 18 de marzo de 2014

La Soberanía Cultural de Puerto Rico la gran ausente en Latinoamericana, el Caribe y la UNESCO


Por Edwin Velázquez Collazo

Todos sabemos que Puerto Rico no es una nación soberana y dado nuestra condición política colonial muchas de nuestras relaciones exteriores son responsabilidad de los Estados Unidos. Durante décadas por nuestra situación política hemos sido excluidos o marginados de importantes iniciativas comerciales, políticas y culturales de Latinoamérica y nuestra región del Caribe.

Aunque nuestra isla ha mantenido una situación colonial como territorio estadounidense desde 1898 hemos logrado establecer fronteras internacionales de soberanía como pueblo en algunos renglones como ha sido la soberanía deportiva la cual obtuvo a finales de la década de 1940  en Londres en los Juegos Olímpicos de 1948 cuando compitió por primera vez como una nación. Posteriormente en las  olimpiadas de 1952 en Helsinki utiliza como emblema la bandera de Puerto Rico como parte de dicha soberanía.


Es una realidad que durante años Puerto Rico ha sido excluido o marginado de importantes iniciativas culturales internacionales. Hablemos entonces de la otra soberanía que ha estado en juego a través de años y décadas: nuestra soberanía cultural. 

Nuestro país ha estado continuamente presente en congresos y eventos internacionales  culturales, pero, muchos de sus participaciones han sido posibles gracias a iniciativas individuales o privadas de sus participantes, pero, no como una política cultural oficial del país.

Un gran defensor de esta soberanía cultura lo fue Don Ricardo Alegría (1921-2011) quien lucho a través de su vida para que  Puerto Rico se integrara a  organismos internacionales sobre cultura y en especial a la UNESCO. Una iniciativa  que comenzó en la década de 1980 y que retomo en el 2009 hasta el día de su fallecimiento. El propio reglamento de la UNESCO ha perpetuado nuestro estado colonial cultural cuando establece en su reglamento que si bien las colonias o territorios pueden pertenecer como miembros asociados, esto sólo se puede dar si el país que ostenta la soberanía política también forma parte de la UNESCO, en nuestro caso Estados Unidos. La integración nuevamente en el 2003 de Estados Unidos como miembro de la UNESCO le abrió una oportunidad a Puerto Rico para entrar a dicho organismo como miembro asociado.

Nuestro país al no ser un estado soberano no tiene embajadores o cónsules que nos representen en el extranjero para ampliar la difusión de la cultura puertorriqueña. Por cuanto la integración del país como miembro asociado de la UNESCO le abriría la posibilidad a un mar de oportunidades a nuestros profesionales de la cultura e instituciones culturales a través del auspicio o participación de eventos y actividades culturales como parte del grupo de naciones del Caribe y América Hispana de dicho organismo. 



En esta época de globalización  e identidades culturales existe y hay una gran oportunidad para que nuestro país se integre como miembro asociado a la UNESCO por que así lo estipula su reglamento el cual ha permitido integración de las Islas Vírgenes Británicas y la Isla Caimán con la aprobación del Reino Unido y la integración de Aruba y Curazao con la aprobación de Holanda.

En este creciente  proceso global de apertura, integración y intercambio  entre culturas  Puerto Rico tiene que iniciar urgentemente un proceso de reconocimiento cultural internacional de como y quienes somos como pueblo en este mundo globalizado. Si nos sentimos orgullosos como pueblo de nuestros logros deportivos, por que existe tanta incongruencia como sociedad en sentirnos orgullosos de los logros de nuestros artistas e intelectuales en el panorama internacional. A los deportistas los recibimos con caravanas, proclamas y fiestas. A nuestros artistas e intelectuales con olvido e indiferencia.


Los deportistas han luchado y defendido por años su soberanía deportiva. Cuando los profesionales de la cultura e instituciones de las artes vamos a luchar y defender nuestra soberanía cultural.

Hay que enfrentar este reto y hacer valer nuestros intereses culturales retomando el gran sueño de Don Ricardo Alegría y exigirle a los Estados Unidos que nos conceda como pueblo los poderes necesarios hacia la  integración de nuestro país como miembro asociado de la UNESCO.

Una  integración que debe darse sin dudad alguna como el primer paso en el campo de una soberanía cultural aceptada internacionalmente que le abriría oportunidades y nuevas posibilidades a nuestros creadores e intelectuales, ya que la cultura es la máxima expresión de  identidad de un pueblo.
Nuestra  identidad y cultura puertorriqueña no puede continuar jugando el papel de observadores y estar desconectados del ámbito internacional. Por que estas dos tendencias: “cultura e identidad” se ha convertido en los valores y bienes más importantes de las naciones ante la diversidad cultural globalizada.

1 comentario:

  1. Saludos Compañero,

    Desde que la Organización de Naciones Unidas (ONU) determinó en el 1960 que el coloniaje es un crimen en contra de la humanidad, no hay más necesidad para consultas o plebiscitos. La solución es entregarle a Puerto Rico su soberanía.

    Pero como el Gobierno de Estados Unidos (EEUU) no quiere hacer eso, ha ignorado las 33 resoluciones de la ONU pidiéndole exactamente eso. EEUU para engañar al mundo que le interesa descolonizar a Puerto Rico, continúa proponiendo plebiscitos para saber lo que quiere los puertorriqueños. Aunque 100% de los puertorriqueños queramos seguir siendo una colonia de Estados Unidos, todavía estaríamos obligado a tomar nuestra soberanía para después decidir que queremos hacer.

    Lo único que sirve estos plebiscitos es para que EEUU divida los puertorriqueños. Un puertorriqueño no nos invadió para hacernos una colonia. ¿Cuándo nos daremos cuenta que tenemos que unirnos?

    ¡Por eso es que tenemos que protestar pacíficamente por lo menos 3 veces al año hasta que lograr la descolonización de Puerto Rico!

    José M López Sierra
    www.TodosUnidosDescolonizarPR.blogspot.com

    ResponderEliminar